Consejo 1: Ajuste las inspecciones de mantenimiento a su programa operativo

Es importante establecer un programa de mantenimiento proactivo que incluya tareas diarias, semanales, mensuales y anuales. Agilice las tareas para que se vuelvan rutinarias y viables con el calendario adecuado.

En la mayoría de los sistemas industriales, el mantenimiento diario consiste en tareas sencillas, como comprobar la presión diferencial en los filtros y monitorear la corriente de salida del ventilador para asegurarse de que los filtros funcionan y están instalados correctamente. Sin embargo, las tareas de mantenimiento como el vaciado de los contenedores de descarga dependerán de la carga de polvo del sistema. En algunas instalaciones, esto puede realizarse a diario, mientras que en otras puede ser una tarea semanal. También es importante comprobar que el recipiente de descarga sea el adecuado para la cantidad de polvo que se recolecta, ya que de lo contrario podría ocasionar periodos de inactividad imprevistos.

Consejo profesional: Consulte a sus proveedores de equipos cuáles son las pautas de mantenimiento preventivo específicas para sus equipos. Esto puede servir para identificar tareas y frecuencias habituales que puedan modificarse para adecuarlas a su cronograma de operaciones.

 

Consejo 2: Cambie los filtros en función de la presión diferencial, no del aspecto

La mayoría de los usuarios finales creen que los filtros deben sustituirse cuando parecen sucios; cuando en realidad, los filtros están diseñados para estar sucios. Los filtros colectores de polvo con ráfaga de aire comprimido están diseñados para capturar y atrapar partículas de polvo formando una “torta de polvo” en el medio filtrante, lo que a su vez mejora la eficacia del filtro. Cuando el aire ya no puede atravesar fácilmente la torta de polvo, los filtros se limpian mediante ráfagas y la torta de polvo se desprende. Las partículas de polvo residuales ayudan a atrapar nuevas partículas y a recrear la torta de polvo que permite el buen rendimiento del filtro.

El monitoreo de la presión diferencial en los medios filtrantes ayudará a identificar cuándo es necesario realmente sustituir los filtros. Durante el funcionamiento normal, la presión diferencial subirá y bajará una y otra vez. Las lecturas de presión alta constante que no se recuperan después de un ciclo de limpieza o las caídas repentinas de presión baja que no aumentan son buenos indicadores de que se debe sustituir los filtros.

Consejo profesional: Los flujos de aire del sistema pueden fluctuar en función de la presión diferencial en los medios filtrantes. Cualquier aumento o disminución repentina de la velocidad de captura también podría significar que ha llegado el momento de sustituir los elementos filtrantes.

Consejo 3: Realice el mantenimiento de los dispositivos de descarga para un rendimiento óptimo

Los colectores de polvo están diseñados para recolectar y filtrar polvo; no están pensados para almacenar materiales a largo plazo. Debajo de los elementos filtrantes, una tolva está configurada para dirigir el material a un contenedor o dispositivo de descarga. Asegurarse de que el material se descargue fuera del colector de polvo es fundamental para el rendimiento del sistema de recolección de polvo.

El polvo que se acumula en la tolva puede volver a depositarse en los filtros, lo que hará subir la presión diferencial y dificultará que el sistema mantenga el flujo de aire deseado. Esta acumulación suele provocar tiempos de inactividad inesperados y mayores necesidades de mantenimiento. Los dispositivos para manipular materiales tendrán sus propios cronogramas de mantenimiento preventivo y se deben incorporar a un plan de mantenimiento general.

Consejo profesional: Cuando se utilicen dispositivos mecánicos de descarga, como esclusas rotativas, es importante comprobar que los dispositivos aguas abajo también puedan de soportar la carga de material. Las obstrucciones aguas abajo de la esclusa pueden generar fácilmente obstrucciones aguas arriba o en el interior del sistema de recolección de polvo.

Consejo 4: Conozca el flujo de aire que necesita el sistema

La mayoría de los sistemas de recolección de polvo industrial utilizan un ventilador para extraer el aire de la campana, a través de una serie ductos, hasta el punto de descarga final. La selección del ventilador se basa en el volumen de aire requerido y la presión estática del sistema. El hecho de que un ventilador esté encendido no significa que esté extrayendo el volumen de aire correcto.

La eficacia de la recolección de polvo depende de que el flujo de aire alcance un nivel específico que se ajuste a los requisitos de diseño del sistema. La clave para cumplir las expectativas de rendimiento es conocer cuáles son estos requisitos y cómo validarlos. El flujo de aire del sistema se debe validar o modificar como parte de un programa de gestión de cambios.

Los flujos de aire con un nivel inferior al esperado pueden reducir la cantidad de polvo capturada en la campana y provocar un aumento de las medidas de limpieza. Por el contrario, un flujo de aire superior al esperado puede provocar un aumento de la abrasión o desgaste de los componentes del sistema. Mantener un flujo de aire adecuado mejorará la eficacia del sistema y reducirá las necesidades de mantenimiento con el paso del tiempo.

Consejo profesional: Utilice un controlador de flujo de aire con un variador de frecuencia para mantener los flujos de aire de diseño en el ducto anterior al colector de polvo. Con este mecanismo, se mantendrá la presión de diseño (y, por tanto, el flujo de aire) en los ductos a pesar de los cambios en la presión diferencial del filtro.

Consejo 5: Automatice el mantenimiento preventivo con tecnología inteligente

Los sistemas de recolección de polvo han mejorado mucho y ahora son más fáciles de monitorear y mantener gracias a la tecnología inteligente. La tecnología ha convertido las tareas rutinarias de mantenimiento que antes requerían inspecciones y registros manuales en procesos automatizados donde los sensores proporcionan datos en tiempo real sobre los componentes críticos del sistema. El monitoreo del flujo de aire, la presión diferencial del filtro, las emisiones de partículas y los dispositivos de descarga ahora se pueden gestionar a distancia con informes diarios y funciones de alarma.

Gracias a esta tecnología, los responsables de los procesos pueden programar tareas de mantenimiento en función de las tendencias de los datos que observan. Por ejemplo, la indicación temprana de que los filtros están llegando al final de su vida útil permitirá que los usuarios programen cambiarlos cuando sea más conveniente, en lugar de reaccionar ante una repentina rotura del filtro y un tiempo de inactividad inesperado. Al detectar posibles inconvenientes, los equipos de mantenimiento pueden abordar los desafíos del sistema antes de que se conviertan en problemas costosos.

Consejo profesional: La nueva tecnología también se puede aplicar a los sistemas de recolección de polvo existentes. Existen muchas opciones de modernización que permitirán monitorear y mantener todas sus necesidades de recolección de polvo.

Conclusión

Los sistemas de recolección de polvo son un componente importante de muchas instalaciones de producción industrial. Ajustar las tareas de mantenimiento preventivo en torno a las operaciones diarias y mantener adecuadamente los componentes del sistema permite que los responsables de los procesos optimicen los plazos de producción y reduzcan los tiempos de inactividad imprevistos. Al haber identificado las tareas de mantenimiento clave, contar con un programa establecido y proactivo, y tener herramientas automatizadas que registran la información, los responsables de los procesos pueden monitorear y mantener eficazmente su sistema de recolección de polvo para lograr su rendimiento a largo plazo.