Por qué son importantes el aire y el gas limpios
El aire y el gas comprimidos son partes esenciales de muchos procesos industriales. Accionan herramientas, mueven materiales, apoyan la automatización y ayudan a mantener la calidad del producto. Pero cuando la contaminación no se filtra del sistema, aunque sea en pequeñas cantidades, puede causar problemas inesperados.
En situaciones en las que la pureza es importante, mantener el aire y el gas libres de petróleo no sólo es una buena práctica, sino una obligación.
Qué ocurre cuando entra petróleo
La contaminación por aceite no siempre es evidente a simple vista. Puede existir en forma de vapor, aerosol o líquido, y a menudo pasa desapercibida hasta que falla un proceso o baja la calidad del producto. Algunos de los problemas más comunes son:
• Productos finales contaminados que requieren una nueva elaboración
• Averías en los equipos causadas por válvulas o sensores sucios
• Defectos de pintura o revestimiento por contaminación de la superficie
• Incumplimiento de las normas internas o externas de calidad del aire
• Olores o hidrocarburos no deseados en el entorno de producción
Estos efectos pueden ralentizar las operaciones, aumentar los costes y plantear problemas de seguridad y coherencia.
Clases de pureza
Para ayudar a definir los requisitos de calidad del aire, muchas industrias se remiten a la norma ISO 8573-1:2010. Esta norma establece clases de pureza para el aire comprimido. Para el vapor de aceite, la Clase 1 requiere niveles inferiores a 0,01 mg/m³. Los usuarios suelen necesitar este límite para usos sensibles o regulados.
Alcanzar este nivel de pureza suele implicar una combinación de etapas de filtración y secado, que incluyen:
• Filtros coalescentes para eliminar gotas de aceite y agua y aerosoles
• Carbón activado para capturar vapores de petróleo, olores e hidrocarburos
• Filtros de profundidad para partículas finas
• Secadores para reducir la humedad y el punto de rocío
Cada etapa desempeña un papel, y el tamaño y la colocación adecuados son fundamentales para obtener resultados constantes.
Los retos a los que se enfrentan muchas instalaciones
Mantener limpios el aire y el gas comprimidos parece sencillo, hasta que se enfrenta a las condiciones del mundo real. Algunos de los retos más comunes son:
• Espacio de instalación limitado, especialmente cerca de máquinas o en sistemas antiguos
• Calidad del aire variable, en función de los ciclos de mantenimiento o del estado del filtro
• Tiempos de inactividad, cuando el aire contaminado afecta a la producción o daña los equipos.
• Caída de presión o problemas de caudal, especialmente cuando se instalan componentes nuevos.
Cada etapa desempeña un papel, y el tamaño y la colocación adecuados son fundamentales para obtener resultados constantes.
Qué buscar en una instalación fiable
Para solucionar estos problemas, muchas instalaciones buscan opciones de tratamiento de filtración de aire que sean:
• Coherente, para contribuir a los objetivos de calidad del aire en condiciones variables.
• Se ajustan a las especificaciones, por lo que responden a las necesidades operativas y de cumplimiento de la normativa.
• Compacto, para ahorrar espacio sin perder prestaciones
• Modulares, por lo que pueden utilizarse en diferentes ubicaciones y tamaños de sistema
• Diseñado para una baja caída de presión que favorezca un funcionamiento eficaz y estable
Un sistema bien pensado no sólo limpia el aire, sino que se adapta al proceso, favorece el tiempo de actividad y ayuda a reducir los riesgos a largo plazo.
En resumen
El aire y el gas comprimidos limpios y exentos de aceite ayudan a proteger productos, equipos y procesos. El tratamiento del aire es importante para las operaciones diarias. Ayuda a cumplir las normas de calidad y evita tiempos de inactividad imprevistos. Utilizando la combinación adecuada de métodos de filtración, adsorción y secado, las instalaciones pueden contribuir a reducir los riesgos relacionados con el petróleo para ayudarles a rendir de forma constante.