¿Qué factores deben considerar los fabricantes al momento de elegir sistemas para mejorar la calidad del aire comprimido en sus instalaciones?
El sistema completo debe constituir una solución rentable, desde la entrada hasta el punto de uso.
Sala de compresores
El filtro de entrada del compresor mantiene fuera las partículas grandes (de más de 5 micrones) para proteger el compresor. Sin embargo, partículas de menor tamaño (aceites, hidrocarburos o suciedad ligeros) pasarán aguas abajo.
Antes del secado
Los compresores generalmente tienen un punto de rocío a presión de 82,2 °C (180 °F) o más. Enfriar el aire hasta 37,8 °C (100 °F) condensa más del 80 % del agua. Para eliminar todos los aerosoles líquidos, un separador mecánico (centrífugo) eliminará fácilmente la mayor parte de este líquido, seguido por un filtro coalescente para las gotas restantes.
Secado
Un secador refrigerado proporciona aire con un punto de rocío a presión de unos 3,3 °C (38 °F), el cual está bastante por debajo de las temperaturas ambiente promedio. Si las tuberías de alimentación salen hacia fuera del recinto o si se requiere que la mayor parte del aire esté muy seco, como en el caso de un laboratorio, entonces se requiere un secador desecante, que puede alcanzar un punto de rocío a presión de -40 °C/°F. En el caso de sistemas de flujo grande donde los secadores refrigerados son suficientes para la mayor parte del aire, pueden instalarse secadores de desecante pequeños en el punto de uso de líneas secundarias, lo cual minimiza la caída de presión y los costos de recambio del desecante.
¿Qué filtros se deben usar y dónde?
Instalar un solo filtro con el requisito de micrón final del proceso puede reducir la caída de presión general; sin embargo, también minimiza la vida útil de los filtros y requiere de recambios o limpieza frecuentes. Prefiltros de profundidad de más micrones y menor presión diferencial eliminarán las partículas grandes, dejando el filtro final para el refinamiento. Por este motivo, lo mejor es usar una sucesión de filtros de partículas y coalescentes, comenzando con las clasificaciones de micrones menos restrictivas. Cuando la mayor parte del aire se envía a diferentes áreas -herramientas de taller, laboratorios o líneas de proceso- se recomienda utilizar la clasificación de micras menos restrictiva necesaria para ayudar a garantizar una caída de presión mínima.