El polvo combustible es habitual en muchos procesos de fabricación de sólidos a granel y puede tener graves consecuencias, por lo que es muy importante revisar sus riesgos y determinar una estrategia de mitigación. En esa estrategia, considere la posibilidad de aplicar opciones tanto de prevención como de protección.

Aquí tiene tres pasos para comenzar.

Paso 1: Determine y comprenda sus normas reglamentarias

Revise las normas que puedan aplicarse a su industria, en particular las relativas a los polvos combustibles.

Las normas de más amplia aplicación que regulan los riesgos de combustión son NFPA 652: Norma sobre los fundamentos del polvo combustible, y NFPA 654: Norma para la prevención de incendios y explosiones de polvo procedentes de la fabricación, el tratamiento y la manipulación de partículas sólidas combustibles. La norma NFPA 652 también proporciona orientación sobre el proceso para realizar un DHA. Asegúrese también de consultar el sitio web de NFPA para identificar cualquier norma adicional necesaria para su industria específica.

Aunque la NFPA no tiene autoridad propia para hacer cumplir la normativa, los inspectores de la OSHA y muchas AHJ (autoridades con jurisdicción) consideran que estas normas son la referencia en materia de seguridad y las citan a la hora de imponer multas o revisar permisos. Para cumplir los requisitos de DHA y minimizar los riesgos de incendio y explosión en sus operaciones, siga estos pasos adicionales:

Paso 2: Evalúe los riesgos de su polvo y su proceso

A continuación, identifique si el polvo presente en su instalación es combustible (puede inflamarse en una pila o capa), explosivo (puede inflamarse en forma de nube) o ninguno de los dos. Puede utilizar datos históricos o publicados como ayuda para caracterizar su polvo. Pero si no está seguro de qué tan bien coinciden esos datos con su polvo y sus procesos, deberá enviar una muestra completamente representativa a un laboratorio calificado para su análisis.

A continuación, revise si alguno de sus procesos crea la posibilidad de un riesgo de combustión. ¿Tiene procesos que generan chispas o procesos que mezclan materiales incompatibles? Cada instalación tendrá riesgos ligeramente diferentes en relación con el polvo combustible; por lo tanto, cada propietario de planta es responsable de revisar a fondo los riesgos y limitaciones exclusivos de la operación.

Paso 3: Desarrolle su plan de mitigación

La mitigación eficaz de los riesgos derivados del polvo combustible debe centrarse en dos áreas: prevención para minimizar la probabilidad de que se produzca un evento de combustión; y protección para minimizar el alcance de los daños si se produce un evento. Ambas áreas son igualmente importantes.

Estrategias de prevención: Control de la fuente de ignición

La clave para evitar un incendio es eliminar uno de los tres elementos necesarios para la combustión: una fuente de combustible (en este caso, polvo), ignición o fuente de calor, u oxígeno. Una explosión requiere dos factores adicionales: dispersión del polvo y confinamiento.

El control de la ignición puede ser la forma más sencilla de reducir el riesgo de incendio. Entre las opciones habituales para evitar que ingresen fuentes de ignición en el colector de polvo se incluyen las siguientes:

  • Mantener la campana de captación y el colector de polvo lo más alejados posible. Una mayor distancia puede permitir que una chispa se extinga antes de llegar a una posible fuente de combustible.
  • Instalar un sistema activo de reducción de chispas para extinguir las chispas antes de que lleguen al colector.
  • Instalar un dispositivo pasivo de reducción de chispas, que crea turbulencias en el ducto de recolección de polvo para extinguir las chispas antes de que lleguen al colector de polvo.

Estrategias de protección: Limitar y extinguir

Las técnicas de protección contra incendios incluyen sistemas de rociadores o sistemas de supresión de incendios con CO2 o argón. Cada estilo de sistema tiene ventajas y desventajas que debe revisar para determinar cuál es mejor para su planta.

La protección contra explosiones se centra tanto en reducir los daños de una deflagración como en ayudar a disminuir el riesgo de una explosión secundaria. Las opciones más comunes son las siguientes:

  • Ventilaciones contra explosión que crean intencionalmente puntos débiles en un colector de polvo para dirigir una explosión a través de una vía designada.
  • Sistemas de supresión química que inyectan un producto químico en el colector de polvo para absorber el calor e interrumpir la propagación de la llama.  Aunque suele ser más costoso, es muy eficaz para reducir el riesgo de un incendio posterior a la deflagración y minimizar la limpieza.
  • Usar dispositivos de aislamiento (activos o pasivos) en su colector de polvo ayuda a evitar que las llamas y la presión generadas por un evento de combustión se propaguen por los ductos o generen una descarga de la tolva.  También se debe considerar el aislamiento si devuelve el aire filtrado a la planta en lugar de descargarlo hacia el exterior.

Una vez que haya identificado los riesgos y aplicado estrategias de mitigación, estará en camino de completar su DHA. Asegúrese de recorrer sus instalaciones con el plan preliminar y revisarlo para detectar posibles falencias. Para ver un ejemplo de DHA, consulte el anexo B de la NFPA 652.

Como propietario de un proceso, es prudente considerar los costos de una mitigación eficaz frente a los costos potenciales de los paros no programados y lesiones del personal. En definitiva, abordar y gestionar los riesgos de combustión es una inversión que vale la pena realizar para su operación.